martes, 12 de abril de 2016

Ética y huella ecológica

Mientras el ser humano en busca de desarrollo mejora la forma de vivir a diario se genera impactos que hacen crecer irremediablemente la huella ecológica de la humanidad en el planeta tierra. Hoy en día se habla en muchos entornos sobre la responsabilidad social principalmente en las empresas, ésta responsabilidad social en gran parte está basada en contribuir a la disminución de la huella ambiental generada por la humanidad a lo largo de su existencia, sin embargo este movimiento de responsabilidad social no avanza como debería. Éste debería ser un movimiento transformador y para conseguirlo, todos los entes sociales deben ponerse de acuerdo en estrategias que ayuden a mitigar y superar la insostenibilidad ambiental que actualmente enfrentamos, lamentablemente Si cada quien hace lo que le corresponde de manera independiente y solo busca su propio beneficio el sistema general colapsa, es necesario la cooperación global.

Todos somos responsables de la sostenibilidad, la huella ecológica crece y hace que el ser humano sea enemigo del ser humano en la medida que se explotan los recursos, actualmente utilizamos los recursos de un planeta y medio cuando solo tenemos un planeta, este desarrollo acelerado evita la sostenibilidad, entre mejor se vive y hay más desarrollo humano más insostenibles somos.

En esta problemática se debe acudir a soluciones globales, soluciones que sean el fruto de un trabajo conjunto y cooperado de todas las organizaciones, de lo contrario, si cada empresa ejecuta su propia responsabilidad social independiente de soluciones sistémicas, las buenas acciones no generan impactos, los impactos son generados por acciones de multitud.

Según el punto de vista de François Vallaeys, una manera de enfrentar la problemática ambiental es cambiar los modelos económicos que han sido aceptados por las sociedades actuales, un ejemplo que nos da de ello es por ejemplo que las compañías y grandes productoras de electrodomésticos trabajen en la posibilidad de incrementar la vida útil de los aparatos que se usan en la vida diaria, con esto se garantiza que en el momento que un electrodoméstico o cualquier aparato sufra un daño, no se reemplace como tal el aparato sino que sea reparado, dejar de lado el consumo masivo y empezar a reutilizar los recursos que se poseen. En el momento que las compañías empiecen a pensar mas en la calidad que en la cantidad e implementen un código de ética en este sentido se puede contribuir de una manera importante en la disminución de la huella ecológica. François Vallaeys, propone también lo que denomina como economía circular, se trata principalmente de que las empresas se agrupen y utilicen entre ellas todos los residuos generados, es decir, los residuos generados en la empresa A pueden ser utilizados como la materia prima de la empresa B y a si sucesivamente garantizar la reutilización de recursos de manera masiva, éste tipo de acción debería estar incluido en los códigos éticos de las organizaciones, ya que de esta manera se respeta el derecho que tenemos todos de habitar un planeta saludable.

Plantea François Vallaeys en su discurso cuatro preguntas para la gestión de la responsabilidad social:

¿Cuáles son nuestros impactos?
¿Qué debemos hacer para suprimirlos?
¿Con quién asociarnos para lograrlo?
¿Qué valor compartido vamos a crear juntos?

Desarrollar estos cuatro interrogantes implica superar la visión satelital de las partes interesadas, crear una dinámica de aprendizaje y aprender una nueva ética completa en la que se tenga en cuenta que somos responsables de nuestros actos, somos responsables de los actos del prójimo y somos responsables del mundo. A sì mismo integrar los cuatro reguladores principales de la acción social: Etica y cultura, mercado, derecho y sociedad.
De esta manera se crea una ética en tres dimensiones: virtud personal, justicia publica y sostenibilidad mundial, importante en la medida que somos personas, somos sociedad y somos la especie humana.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario