En las últimas décadas ha emergido la ética empresarial y organizacional como necesidad en las empresas debido a que desde todos los ámbitos profesionales se exige la introducción de la ética ya que es un elemento imprescindible para la cohesión y calidad de las organizaciones.
Si en una organización hay ética, significa que principalmente se respeta los derechos de los colaboradores, que hay relación de equidad entre los colaboradores y que se valora a las personas por sus capacidades y no por lo que son o significa su apellido. La ética organizacional no significa “poca rentabilidad para la empresa” debido a que ésta se relaciona con la competitividad en forma de cooperación. Lo que hace que la empresa sea competitiva es que todos los integrantes de la misma cooperen en el desarrollo de su actividad para que haya transparencia en las acciones, transferencia de conocimientos, talento y pensamiento, capacidad de autoanálisis y diagnóstico, que pueda detectarse las necesidades de la empresa y solventarlas con calidad.
Un tema importante en la ética organizacional es ¿Cómo ser una organización confiable? La respuesta a este interrogante la da el filósofo Francesc Torralba quien sostiene que la confianza se obtiene mediante la ejecución de los siguientes valores en la actividad empresarial:
• Competencia: Hacer bien lo que se sabe hacer. Ofrecer servicios y productos de calidad. Desarrollar bien los proyectos.
• Transparencia: Ser capaz de presentar lo que se hace, lo que se es capaz de hacer y no hacer.
• Honestidad profesional: Identificar el servicio que se es capaz de ofrecer y poder decir que no se es capaz de hacer algo para lo que no se está capacitado.
• Proporcionalidad: Ser coherentes en la relación del valor y el precio de lo que se ofrece.
• Flexibilidad: Capacidad de adaptación a los cambios recurrentes de los entornos, ser capaces de ver lo que otros no ven y resolver necesidades antes de que aparezcan.
Actualmente en todos los entornos laborales se dan diferentes apreciaciones internas de las empresas respecto a la ética organizacional, principalmente se dan las tres siguientes situaciones en su aplicación.
• Empresas y entidades que no le dan valor a la ética organizacional de la empresa, se dedican al juego sucio, a fin de cuentas lo que importa es facturar en beneficio de la empresa. Se rigen por la sed de audiencia y rentabilidad.
• Empresas crean una imagen, tienen un código de ética pero no lo aplican.
• Empresas que consideran la ética como elemento imprescindible para la cohesión y calidad de la organización.
Este último modelo, es el que la sociedad aclama, una empresa con un código de ética bien constituido garantiza principalmente la calidad laboral de los colaboradores, contribuyendo además a mejorar la calidad de vida de los mismos. La competencia de calidad entre organizaciones también se ve afectada de manera positiva cuando hay códigos de ética establecidos, con esto se contribuye a generar profesionales formados además con bases sólidas en principios éticos y morales garantizando resultados no solamente rentables y económicos para las empresas si no también resultados con valor social.
Finalizo con esta frase del filósofo Francesc Torralba que me llama la atención “Si la ética que cultivamos no trasciende en todos los ámbitos profesionales no sirve para nada.”
Tomado de: https://www.youtube.com/watch?v=7YjlGrwUx38
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